En Teherán, cafés modernos como uno en el norte de la ciudad reabren con clientela masiva, volviendo a la normalidad tras bombardeos estadounidenses e israelíes y represión previa. El dueño reporta caída de clientes antes del alto al fuego, pero ahora la gente regresa.
Mujeres abandonan gradualmente el velo con orgullo, defendiendo logros post-protestas por muerte de Mahsamini en 2022. Autoridades no reaccionan aún; relajan restricciones como permitir motos a mujeres desde febrero.
Centros culturales organizan debates abiertos sobre política y guerra, invitando partidarios y opositores del régimen. Jóvenes y clase media comparten esperanzas pese a arrestos por vínculos con oposición y ahorcamientos por espionaje.