El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó continuar el bloqueo del Estrecho de Hormuz para impedir el ingreso o egreso de barcos a puertos iraníes. Aviones F-18 Super Hornet partieron de El Jaffa y atacaron un petrolero iraní, en un acto de gran violencia que deja claro a Irán que el bloqueo persiste con virulencia.
El tiempo se agota para las negociaciones por medio de Islamabad, donde Estados Unidos exige a Irán no buscar armas nucleares, aceptar inspecciones de la ONU, una moratoria nuclear de 12-15 años y enriquecer uranio solo hasta el 3,67% tras ese período. A cambio, se liberaría el estrecho y se levantarían sanciones por cientos de millones de dólares confiscados.
Irán sufre penurias: sin alimentos, agua, electricidad ni medicamentos, con puertos cerrados y sin dólares para importar. Los mercados petroleros oscilan entre 100 y 120 dólares por barril, con OPEP en producción más baja desde 1994 y compromisos incumplibles por riesgos en estrechos y piratas.
Estados Unidos controla la sartén con petróleo de Nigeria, Venezuela, Canadá y México, aumentando sus exportaciones fuertemente.