Nazareno Casardi continuó su descargo en el programa explicando su relación con Brian, con quien comparte humor y gustos musicales pero critica su rol de villano pesado que generaba tensiones constantes en la casa de Gran Hermano, al punto de chicanear por todo y dejar la cabeza como un bombo.
Defendió su cariño empalagoso hacia Titi, aclarando que se enamoró de ella y adaptó su juego para agradarla, aunque ella le ponía frenos y vivía una relación tóxica previa que la ponía a la defensiva. Negó cualquier acoso, ya que tuvo charlas claras con ella y respetó sus límites, incluso respaldándola hasta el final pese al voto sorpresa.
Contrastó su reacción con Pincoya, donde sí creyó el comentario y se enojó por estrés acumulado, pero con Titi no lo creyó y siguió jugando con ella. Criticó la campaña de Brian como imperfecta y lamentó perder protagonismo por encasillarse con Titi.
Ya había pedido perdón públicamente a Pincoya por levantarle la voz en un momento de nerviosismo, malinterpretando su chiste como pedido para irse, y lo reiteró a su familia, destacando su buena relación previa en la casa.