En el juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, la defensa de Leopoldo Luque anunció que el neurocirujano pedirá declarar nuevamente antes de que termine la audiencia, lo que generó un debate en el tribunal sobre si limitar sus intervenciones constantes para no interrumpir el debate oral.
Chino Maradona, sobrino de Diego, dudó de un asesinato intencional pero señaló mala praxis médica y exclusión familiar orquestada por Matías Morla y Rocío Oliva, quienes cerraron el círculo alrededor del Diez impidiendo visitas de Rita Maradona y hermanas. Morla manejaba todos los negocios, eventos y contratos, generando grandes ingresos en Emiratos, Bielorrusia y México, mientras Diego estuvo dos veces en cero patrimonial.
Se revivieron imágenes de la autopsia mostrando el corazón de Maradona con 503 gramos, casi el doble del normal, pulmones de más de 700 gramos cada uno y líquido patológico en abdomen, corazón, pulmones y cerebro, indicando una agonía de 12 horas que comenzó la noche anterior a su muerte. Testigos describieron abandono: sin cocinera los días previos, sándwiches de miga, botellas de agua alta en sodio (la misma que tenía Luque en la sala), cuarto tapeado sin sol y caídas sin atención postoperatoria del hematoma subdural.
Fernando Burlando, abogado de Yanina Maradona, acusó un posible plan para mantener a Diego bajo control y evitar que la familia lo recuperara por motivos económicos, con audios revelando miedo a "perderlo" si iba a clínica. Yanina se descompensó y abandonó la sala por las imágenes traumáticas. Panelistas como Fito Baudi insistieron en homicidio con dolo eventual por no brindar asistencia pese a riesgos evidentes.
El tribunal discute pautas para las declaraciones de Luque, con Burlando pidiendo sanciones a su abogado Francisco Oneto por faltas de respeto a las víctimas, mientras Dayana Madrid, enfermera, enfrenta cargos por culpa. Chino lamentó la falta de amor y cercanía familiar en los últimos días.