En la octava audiencia del juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, el forense Carlos Casinelli describe un estado de 12 horas de agonía previas al fallecimiento el 25 de noviembre de 2020, con tres litros de líquido en el abdomen acumulados en 7 a 10 días, edema generalizado, abdomen hinchado y extremidades inflamadas, contradiciendo versiones de que desayunó ese día.
Imágenes de la autopsia muestran ventanales tapados, cortinas cerradas, cama separada, frigobar con agua, caramelos, ranitidina y jeringas; Casinelli estima muerte entre 9 y 12 del mediodía tras agonía desde la medianoche, reforzando acusaciones de abandono contra imputados como Leopoldo Luque.
Abogado de Verónica Ojeda, Mario Baudry, destaca que nadie revisó a Maradona horas antes, con órganos inundados de líquido desde días previos pese a advertencias familiares el 18 y 23 de noviembre; impidieron entrada de otros médicos.
Médicos de Clínica Ipensa en La Plata declararon que no era operable el hematoma craneal, viejo y no agudo, pero Luque insistió en llevarlo a Olivos con médicos particulares, montando un operativo innecesario; Yanina Maradona salió llorando de la sala ante las imágenes.