Emmanuel perdió a su padre a los 7 años por vicios, con madre detenida por drogas, generando angustia, resentimiento y depresión que lo llevó a probar marihuana, cocaína, alcohol y boliches desde los 15.
Sufría parálisis del sueño, vacío y falta de motivo para vivir tras muerte de abuela y madre, durmiendo todo el día para evitar dolor.
Llegó a la Iglesia Universal, participó viernes de liberación, usó fe contra raíz espiritual maligna, recibió Espíritu Santo, superó vicios, ataques nocturnos y depresión.
Hoy tiene familia, paz, proyectos y ve al Espíritu Santo como guía y roca en su vida.