El periodista Diego Cabot relató su extenuante declaración de 13 horas como testigo en el juicio por los Cuadernos de las Coimas, la causa de corrupción más importante desde la vuelta a la democracia con 85 imputados. Describió la intensidad de las defensas, que lo bombardearon con preguntas repetidas para hacerlo equivocar, mientras él mantenía concentración en un ambiente aislado con debates del tribunal que lo obligaban a salir de la sala.
El tribunal ratificó por unanimidad su derecho constitucional a preservar las fuentes periodísticas, rechazando demandas de defensas como la de Roberto Barata (defendida por Gómez Alcorta) y otras de Cristina Fernández de Kirchner y Julio De Vido para revelar contactos. Cabot destacó la soledad del investigador frente a enemigos generados por buscar justicia, y recibió apoyo masivo de colegas que lo elogiaron como valiente e íntegro.
María Eugenia Talerico celebró la decisión judicial y criticó operaciones para aniquilar la causa, como intentos de jueces para sacar a Ángelo Calcaterra o cuestionamientos irrelevantes a los cuadernos. El fiscal Stornelli reflexionó que las defensas demonizan al periodista y fiscales en lugar de defenderse de las coimas confesadas por arrepentidos. Cabot admitió el costo emocional, con soledades y beligerancia esperada.