El café Homero Manzi en una esquina histórica de Buenos Aires enfrenta un riesgo concreto de cierre por un juicio laboral impulsado por cinco bailarines que reclaman relación de dependencia, con una demanda que escaló de 2,5 millones a 220 millones de pesos tras la pandemia.
Los bailarines actuaban esporádicamente una hora en el cena-tango show dependiente de turistas, facturaban libremente, viajaban por cruceros a Japón, Rusia, Italia y España, y promocionaban sus servicios en redes sociales, lo que el administrador Gabriel Pérez usa para probar su independencia laboral ante el juez.
El local, con 26 años de trayectoria, depende del turismo y cerró por orden durante la pandemia sin despedir a nadie; recibieron cartas documento de los bailarines alegando despido, pero Pérez denuncia impotencia por los ahorros agotados y ATP tardíos, con 40 empleados en relación de dependencia y más de 100 familias indirectas en riesgo.
Actualmente apelan en segunda instancia un fallo de primera, mientras tres bailarines más inician juicios similares; Pérez pide un monto pagable para salvar el lugar y source de trabajo, invitando al conductor Luis Novaresio a visitar el espectáculo.