En el juicio por la muerte de Diego Maradona, médicos confirmaron que no murió súbitamente sino tras 12 horas de agonía prolongada con edema generalizado y acumulación de líquido en el cuerpo, según el director de policía científica bonaerense Carlos Casinelli. Leopoldo Luque, médico de cabecera y traumatólogo de Gimnasia, mintió al decir que operó el hematoma subdural de Maradona, que no requería cirugía y se manejaba con expectativa, y no participó en la operación que tuvo seis cirujanos.
Flavio Tunesi, médico de Gimnasia y Esgrima La Plata, testificó que Luque era el contacto principal para cualquier problema de salud de Maradona, confirmado por instrucciones del equipo médico. Testimonios ratifican que Luque era el médico de cabecera, pese a sus negativas, y que Maradona mostró desmejora pública como en su cumpleaños en la cancha, visto por Tapia y Tinelli.
La evidencia científica desmiente a Luque, quien afirmó muerte súbita con aire en el cuerpo, cuando había líquido acumulado por abandono. No había hepatólogo, neumonólogo, cardiólogo ni neurólogo; le daban alcohol y marihuana. La muerte fue un proceso de agonía tras omisión de cuidados, no inevitable por su estilo de vida, sino por falta de atención médica adecuada.
Ricardo Canaletti, presente en el juicio, destaca que minimizar por desarreglos pasados ignora el abandono; una vigilancia médica podría haber paliado. La prueba forense ratifica edema, fallas orgánicas y agonía prolongada.