Carolina, dueña de Cabaña Don Teo, relató el crecimiento explosivo de su primera sucursal en Esteban Echeverría, donde empezaron siendo solo seis personas, incluyendo a su esposo Fernando, y al mes y medio ya eran más de veinte empleados gracias al trabajo impecable de despostada de carne que atraía a mayoristas y carniceros.
Explicó que resistieron la pandemia y crisis de carne manteniendo el empleo con precauciones, enfatizando la garra y la perseverancia: si te caes, parate. Anunciaron la apertura en junio o julio en Cruzal, Paso del Rey, sin discriminación por edad, contratando gente joven y mayor por igual.
Destacaron la necesidad de al menos 20 postadores, administrativos y otros roles, confiando en el éxito por el amor y sudor invertido, creyendo que a la gente buena le va bien.