El pastor enfatiza que conocer a Dios personalmente supera el conocimiento teórico de la Biblia, criticando a líderes que sabían profecías pero no actuaron, como los que ignoraron el nacimiento en Belén.
Jesús recriminó a quienes estudian las Escrituras sin reconocerlo a Él. Pablo compara al heredero niño (nepios, adulto cronológico pero inmaduro psicológico) con esclavo, ilustrando creyentes bonsai que siguen en leche espiritual en vez de crecer a madurez en Cristo.
Usando Ezequiel 47, describe el río de Dios saliendo del templo (el creyente): tobillos (nepios, orilla sin responsabilidad), rodillas (aprendiendo oración y obediencia, juventud espiritual), lomos (Dios usa con sanidad y frutos, pero peligroso creerse especial como burrito cargando a Jesús).
Urge no detenerse, como Eliseo buscando la unción de Elías más allá de ser usado. El cuarto nivel (agua al cuello, sin pie) es dependencia total, cielos abiertos, revelación y unción donde cede la voluntad propia por la de Dios. Pregunta dónde está cada uno y llama a sumergirse en profundidades para la mejor temporada.