La ONU advierte que la crisis humanitaria en Líbano permanece grave pese al alto el fuego del 17 de abril. Carolina Lindholm Dean de la Agencia para Refugiados destaca fragilidad por violencia continua y restricciones.
380 personas murieron desde el cese de hostilidades, con destrucción masiva de viviendas e infraestructuras. Cerca de 1,2 millones están desplazados, una de cada cinco personas en el país.
Familias enfrentan ciclos de desplazamiento sin agua, alimentos ni atención médica. El llamamiento de fondos solo tiene 38% financiado, arriesgando el apoyo vital.