Más de 3.000 personas llegaron desde la madrugada bajo la lluvia a Moreno para postularse a 60 puestos en el frigorífico Cabaña Don Teo, con currículums en mano y esperanza de un trabajo estable.
Postulantes de todas las edades, desde jóvenes hasta mayores de 60, buscan roles en carnicería, pollería, limpieza, administración o lo que surja, muchos sin empleo hace meses y remando día a día con familias a cargo.
Matías, el último de la fila, perdió su trabajo recientemente, hace Uber y tiene un hijo con discapacidad; llegó tarde pero confía en la suerte. El dueño Fernando Rodríguez se mostró sorprendido por la convocatoria y planea sumar más puestos al escalar el negocio en crisis.
Todos recibieron choripán tras entrevistas y esperan llamadas, destacando la ilusión por formalidad, sueldo fijo y obra social.