Los gastos fijos como luz, gas, agua, expensas y transporte suben más que los salarios, que pierden contra la inflación, dejando solo el 75% del sueldo para variables como alimentos y ocio.
El consumo se frena porque el dinero disponible mengua; rubros como campo, petróleo y bancarios ganan algo a la inflación, pero la mayoría no llega a fin de mes en este ajuste económico.
Los salarios perdieron poder adquisitivo en siete años sin recuperación posible, aunque bajando inflación podrían empatar de ahora en más.