Las familias argentinas cambian hábitos de consumo de carne por precios altos, reemplazando asados y cortes caros por picada, alitas de pollo y cerdo más económicos. Un cliente con siete personas en casa lleva alitas al horno con ensalada y picada para hamburguesas con verduras para rendir más, eliminando cenas.
En carnicería, milanesa de bola de lomo cuesta 17 mil pesos el kilo, nalga 19.500, mientras costillita de cerdo sale 13 mil por 2 kilos, bondiola 8 mil. Pollo ronda 3.200 a 4.500 por kilo. Consumo de asado baja salvo ocasiones especiales como Día del Trabajador.
Caída del consumo desde junio pasado impacta faena en frigoríficos con 30-40% menos, retroceso en precios y suspensiones. Argentinos dejan cortes premium por alternativas que rinden más, afectando tradición cultural.
Maple de huevo super en promoción sale 10 mil pesos por dos, se sostiene pese a menor producción invernal por frío en gallinas.