Claudio, el último participante en entrar al programa, recibe el apoyo incondicional de su familia, destacando la dificultad de pasar tiempo fuera de casa por los entrenamientos martes y jueves.
Llega a casa para compartir cena saludable como pollo hervido con choclo y papas, reduciendo cantidades y evitando frituras, involucrando a todos en hábitos sanos pese a la nostalgia por comidas anteriores.
Su hijo mayor Río pregunta sobre horarios y nota la ausencia de alcohol como vino, mientras el bebé reclama atención, mostrando el impacto emocional del cambio de rutina.
Claudio agradece a su familia, enfatizando que lo hace por ellos y por sí mismo, buscando estar saludable por décadas más juntos.