Un alumno de 13 años sacó un arma de la casa de su padrastro y abrió fuego en el Instituto San José de Río Branco, Brasil, matando a dos empleadas del colegio e hiriendo a otra empleada y a un alumno.
El joven disparó en el corredor principal cerca de la dirección y luego se entregó a la policía, quedando a disposición de la justicia que investiga si compañeros sabían del plan y no alertaron, lo que podría haber evitado la tragedia.
Este incidente se suma a otros tiroteos escolares en Brasil, cada vez más frecuentes en lugares donde no eran habituales.