El niño N apareció en Corrientes tras 36 horas a la intemperie cerca de un arroyo correntoso, todo mojado, con picaduras de mosquitos, raspones, descalzo y espinas en los pies. Su abuelo Juan relató que el padre lo llevó cruzando el agua peligrosa de Sagota hacia el Paraná, donde casi se ahoga, exponiéndolo a riesgos mortales en un contexto de violencia familiar.
El menor contó a la familia episodios estremecedores, como el padre casi ahogándose y él sintiendo una eternidad sin comida. Los médicos le curaron heridas ayer. La familia agradece a medios por difundir fotos que ayudaron al hallazgo rápido, pese a las secuelas emocionales esperadas.
El padre y un abogado que lo ayudó a profugar están detenidos. Tenía antecedentes: estuvo preso un mes por agresiones, condenado a un año en suspenso con restricción de acercamiento. La justicia y policía actuaron eficientemente, conteniendo a la familia.