El gobierno reglamentó el régimen de incentivo a la formalización laboral RIFLE, clave de la ley de modernización laboral, reduciendo contribuciones patronales del 19% al 2% del salario para nuevos empleados durante cuatro años, un recorte del 89%.
La medida alivia la carga al sector privado para incentivar creación de puestos y sacar trabajadores de la informalidad. Casi el 50% de los trabajadores argentinos, más de 5 millones, laboraban en negro en 2023, sin derechos, con PBI per cápita estancado desde 2007 y Argentina con alta presión impositiva sobre empleo formal según IARAF.
Se sumará el Fondo de Asistencia Laboral FAL para ayudar a empleadores. El presidente Javier Milei enfatizó que no hay nada mejor para un trabajador que una empresa y viceversa, para acribillar la informalidad enemiga de la prosperidad.