El programa detalla el brutal asesinato de Fernando Báez Sosa, un joven de 18 años golpeado hasta la muerte por un grupo de rugbiers fuera del boliche Lebrick en Villa Gesell en enero de 2020.
Sus padres, Silvino y Graciela, lo recuerdan como un chico bueno, educado, sin vicios, estudiante de Derecho en la UBA con beca en el Colegio Marianista, hijo único de padres paraguayos laburantes que participaba en tareas solidarias.
Tras un altercado en el boliche, los rugbiers atacaron a Fernando por la espalda en un "ataque en manada" coordinado, con Máximo Thomsen como líder presunto, dejándolo de rodillas pidiendo clemencia mientras lo seguían pateando hasta colapsar.
Los agresores celebraron después, pactaron silencio y no ayudaron; la policía los detuvo esa noche con ropa ensangrentada. Inicia el juicio en Dolores a ocho imputados con prisión preventiva, mientras la familia y manifestantes exigen "justicia perpetua" ante la falta de arrepentimiento de los acusados.
Testigos, videos y peritos confirman la premeditación y ferocidad; dos fueron sobreseídos por falta de pruebas, pero el resto enfrenta cargos por homicidio agravado por alevosía y pluralidad de agresores.