El consumo de carne en Argentina disminuyó 5 kilos por persona al año, pasando de 49,5 kilos a 44 kilos per cápita, según el último informe de la Fundación Agropecuaria para el Desarrollo de Argentina (FADA).
Los precios de la carne vacuna aumentaron un 64% y la de cerdo un 25%, lo que alteró los hábitos de consumo de los argentinos. Esta suba se debe en parte a la guerra en Oriente Medio, que disparó los costos logísticos y de combustible, impactando en el traslado de productos lácteos y cárnicos.
En la composición de los precios finales, los costos representan el 71% en la leche, el 51% en la carne y el 61% en el pan. Además, el informe destaca la carga tributaria en estos alimentos básicos presentes en la mesa argentina cotidiana.
El efecto dominó de la guerra eleva los precios de transporte y, por ende, de los alimentos, en un contexto donde estos productos son termómetro del mercado y la producción nacional.