Lorena, viuda de Abel, laburante asesinado en cortada por vecino irascible, relató que todo empezó por auto mal estacionado de su hijo Agustín: el hombre lo agredió con cuchilla en la espalda cuatro veces, Abel salió a reclamar y el asesino le disparó desde la ventana, también al vecino.
Abel, que repartía comida en restaurante cercano, murió pese a ser buen vecino y compañero; Lorena desmiente machete en crónicas, confirma forcejeo por ventana para incautar arma, casa grafiteada con "asesino", vidrio roto solo por disparo.
El asesino, sin auto ni garage, vivía con mujer sin contacto posterior; Lorena no entiende la desproporción, dice que bastaba tocar timbre para mover auto, hijo de 23 años llevó a Abel al hospital pero tarde; espera perpetua, va a autopsia y fiscalía.