En Corea del Sur desarrollan osos robots para ancianos solos, reduciendo depresión; interactúan, recuerdan medicamentos, detectan caídas y llaman emergencias.
Con más del 20% de habitantes sobre 70 años, generan vínculo emocional, responden como nietos, cuentan historias como del Titanic o cantan canciones.
Los dispositivos evolucionan del Tamagotchi, ofreciendo compañía cotidiana y funciones prácticas con resultados positivos.