La predicadora dirige un mensaje emotivo a ancianos abandonados por hijos ingratos y nietos que no los visitan ni invitan, causando llanto y tristeza entre los mayores que llaman desesperados por teléfono.
Exhorta a tener a Jesús en el corazón para llenar vacíos afectivos, ya que ni familia, dinero ni placeres lo hacen. Insiste en que Jesús limpia, sana y restaura vidas para siempre, independientemente de errores pasados como depresión o fracasos familiares.
Critica la tibieza espiritual que enfría el fuego del Espíritu Santo y llama a ser cristianos calientes como apóstoles que murieron por Cristo. Advierte contra engaños en tiempos finales y urge militar en la fe como soldados de Jesús.
Con 54 años de ministerio, habla de errores cristianos como olvidar a enfermos y solitarios en la iglesia. Anuncia tocar estos temas en próximas audiciones para entretener y llevar paz a quienes abran el televisor tristes, explicando limitaciones de tiempo por costos de producción televisiva.