El Boletín Oficial publicó la reglamentación para la venta y consumo de vapeadores y calentadores de tabaco, pasando de la prohibición absoluta a un esquema de control de daños similar al de Japón, Nueva Zelanda, Suecia, Suiza y Reino Unido.
Previamente existía un mercado negro descontrolado con ventas ilegales a menores en máquinas tragamonedas, comercios, internet y redes sociales, como mostró el informe de Telenoche Investiga de Fernanda Alonso en La Plata y Buenos Aires, donde un vapeador de cada diez alumnos secundarios lo usa y los padres lo banalizan comparado con el cigarrillo tradicional.
Diego Berrastro, médico especialista en cirugía y vocero de RELDAC, celebró el avance pero alertó que no es definitivo: pidió impuestos específicos, regulación de sabores más allá de tabaco y mentol, y enfatizó que los países exitosos usan reducción de daños para bajar tabaquismo, como Suecia que es el primero libre de humo en Europa con 35% menos cáncer de pulmón.
Respondió dudas sobre cáncer explicando que la nicotina no lo causa, sino la combustión del cigarrillo; recomendó el vapeo solo para adultos adictos que no dejan el tabaco, con deshabituación gradual de nicotina, y criticó productos truchos sin trazabilidad que proliferan por falta de regulación previa.
La medida busca menos daño posible ante consumos inevitables, ofreciendo más opciones a pacientes para abandonar el tabaquismo, aunque asociaciones médicas emiten comunicados en contra.