Predicador explica que muchas personas no desarrollan frutos del Espíritu como paciencia, paz o dominio propio porque gobiernan su vida con el corazón ligado a emociones inestables del alma.
Exhorta a edificar vida sobre roca de Jesucristo para resistir vientos y tormentas, levantando iglesia fuerte y comprometida, rechazando mentiras mundanas que generan tibieza.