La esposa de Abel Barboso, Lorena, relató en vivo los detalles del homicidio en una cuadra de La Matanza. El vecino de 65 años atacó primero por la espalda a su hijo Agustín con un cuchillo de cocina, causándole cuatro puñaladas que no penetraron gracias a una campera inflable gruesa por el frío. Agustín entró herido a la casa, Barboso salió a confrontarlo y el agresor disparó tres veces desde la ventanita de su domicilio con un arma de calibre .22 legal, matando a Barboso en el cuello.
El arma se trabó después del primer disparo efectivo, evitando una masacre, aunque el agresor siguió intentando disparar. Lorena aclaró que no conocían las armas del vecino, que no tenía antecedentes penales ni policiales, y que vivían en el barrio hace más de 13 años sin conflictos graves, salvo un incidente previo años atrás por música alta. La familia mantenía la cuadra, cortaba el pasto y arreglaba autos para venta sin dañar nada, y el asesino no tenía auto propio.
En el nuevo programa Segunda mañana, Lorena reiteró que su marido no salió armado, exigió prisión efectiva para el asesino y teme una prisión domiciliaria por su edad, ya que vivirían a metros de distancia en la misma cortada. La esposa del agresor se fue de la casa y no mostró contención en la comisaría. Los vecinos apoyan a la familia y pintaron carteles pidiendo justicia por Abel, quien era querido y trabajaba en el barrio.
El panel debatió casos similares, como el de Rafael Moreno, un policía retirado de 75 años que mató al colectivero Sergio Díaz por música alta en Navidad y recibió 8 años y medio de prisión efectiva sin domiciliaria. Criticaron la justicia argentina por posibles beneficios a violentos sin antecedentes, a pesar de la tentativa de homicidio al hijo y el homicidio agravado, y destacaron el riesgo para la sociedad.
Lorena enfatizó que el barrio es tranquilo y que este brote violento inexplicable podría repetirse, pidiendo que sirva para debatir leyes sobre armas civiles, salud mental y domiciliarias. Insistieron en que la opinión de la víctima debe considerarse para evitar revictimización y proteger al barrio.