La Gendarmería y la Policía de la Ciudad allanaron la casa de Christian Graff con un georadar en busca de restos óseos, ropa o el arma que mató a Diego Fernández Lima, cuyos restos aparecieron hace un año en un baldío lindero. El procedimiento duró dos horas y dio negativo, sin secuestrar elementos.
La esposa de Graff confirmó que accedieron al pedido de la querella, realizado hace tiempo. El abogado Martín Díaz reveló que buscaban el objeto letal no hallado previamente y criticó que no revisaran la propiedad vecina de Marina Olmi, donde se encontraron los restos en la medianera.
La causa cambió de encubrimiento a homicidio simple por orden de la Cámara, pese a la prescripción del delito de hace 42 años. Graff y su esposa fueron desvinculados hace dos semanas, pero Díaz anunció que se presentarán nuevamente para ofrecer prueba de descargo. El panel discute si procede juicio penal dada la prescripción y propone juicio por la verdad.
Los abogados destacan vicios en la investigación original, que derivó en cosa juzgada, pero ahora se cuestiona su validez. Insisten en que ningún imputado irá preso por prescripción, aunque el caso podría impulsar reformas legales contra prescripciones en crímenes antiguos.