La AFA generó servicios ficticios a través de sociedades como Turprodenter para girar dólares oficiales al exterior (royalties, comisiones), recuperados vía cuevas clandestinas, vinculados a licencias importación y facturas por servicios.
Anunciaron Universidad de la AFA (UNAF) inexistente, dirigida por exrector UBA Barbieri y vicerector Maíques (ministro Justicia), para comprar inmuebles y diplomaturas falsas. Marca UNAFA pertenece a Javier Farroni y Erika Yilet, registrada en Argentina, EE.UU. y Uruguay.
Panel critica falta de avance judicial y vedores; AFA evade control transfiriendo torneos a Superliga (mismo directivo). Sospechas de vaciamiento y nexos con familia Maíques y jueces promovidos.