El SidePhone aparece como tendencia global para "celular detox": un segundo teléfono con pantalla de 2,8 pulgadas, teclado físico numérico o QWERTY, sin notificaciones invasivas, ideal para desconectarse fines de semana o noches, manteniendo llamadas, mensajes básicos, música y podcasts.
Se usa junto al smartphone principal, compartiendo línea vía chip físico o eSIM con QR, ignorándolo deliberadamente para reducir contaminación digital. Forma parte de movida "dummy phones" o celulares tontos, promoviendo desconexión sin reemplazar el equipo inteligente.