Un delincuente de 14 años ingresó a un kiosco, vio la oportunidad y robó un celular junto con un par de atados de cigarrillos, demostrando que la delincuencia inicia con hurtos menores.
El panel condenó el acto, señalando que no se trata de hambre sino de oportunidad, y que este chico mañana podría usar un arma para robar más o asaltar pibes a la salida de colegios. Compartieron historias de robos en gimnasios y comercios por confianza abusada.
Compararon con países civilizados donde objetos perdidos se devuelven vía policía, contrastando con Argentina donde la desconfianza reina por garcas que manchan a todos. Un policía amenazó a un conductor por devolverle su celular encontrado.
Insistieron en actuar bien siempre, cortando la delincuencia de raíz con custodia y mano dura, ya que evoluciona de poquito a asesinato.