El panel del programa rechazó con vehemencia la idea de romantizar el robo de tres kilos de longaniza cometido por un delincuente en una carnicería chilena, argumentando que se trata de una decisión delictiva y no de un hurto famélico justificado por el hambre.
Los conductores compartieron anécdotas personales de robos en sus comercios, como la sustracción de una horma de queso o alfajores y golosinas por chicos, destacando el daño económico al laburante y la necesidad de pedir en lugar de robar.
Insistieron en que la delincuencia comienza con actos menores como este y escala a crímenes graves, criticando la cultura que invade provincias como Buenos Aires con motochorros por excusar el hambre. Exigieron mano dura y cambios en el Código Penal para encerrar a los delincuentes sin importar la cantidad robada.
El debate subrayó que robar es una elección personal, comparable a la infidelidad, y no se justifica con pobreza; pidan changas o comida en su lugar.