Los pescadores artesanales del puerto de Chorrillos en Perú enfrentan ingresos reducidos por el alza del 40% en el combustible, que obliga a navegar más lejos de las costas de Lima con costos de 120 a 300 soles por salida.
El aumento impacta la cadena de comercialización del pescado, elevando precios en mercados y restaurantes. Comerciantes temen caída en ventas de platos como el ceviche, principal consumo en Perú, mientras los grandes importan sin problemas.
Pescadores informales trabajan en condiciones precarias, expuestos a riesgos como "pleura" por humedad en pulmones al dormir en botes sin protección. Perú importa el 75% del combustible, agravado por cierre del Estrecho de Hormuz.
El pescado se convierte en lujo para cocinas populares, complicando la situación de estos trabajadores vulnerables.