La primera ministra Sanae Takeichi acelera el rearme de Japón, aumentando el gasto en defensa al 2% del PIB y desplegando misiles en la isla de Yonaguni frente a China y cerca de Taiwán.
Takeichi advierte que un ataque chino a Taiwán amenaza la supervivencia japonesa y justifica respuesta militar; su partido ganó elecciones aplastantes y debate armas nucleares, rompiendo con el artículo 9 constitucional pacifista impuesto post-Segunda Guerra Mundial.
Las islas disputadas como Senkaku generan tensiones con China, mientras Corea del Norte prueba misiles y Rusia invade Ucrania; Japón depende de rutas marítimas vulnerables y se alía con Estados Unidos, Filipinas y Corea del Sur en ejercicios militares.
Takeichi fortalece lazos con Donald Trump mediante inversiones de 550 mil millones de dólares y golf, pero duda de la fiabilidad estadounidense ante enfoque en hemisferio occidental; el pacifismo pierde apoyo público por amenazas regionales.
Historial imperialista japonés complica relaciones con vecinos, pero Takeichi impulsa agenda agresiva de seguridad.