En Gran Hermano, tensiones explotaron entre participantes por traiciones y estrategias, con peleas sobre líderes naturales, secretos compartidos y celos románticos. Luana acusó a otros de romperle las reglas que ella misma impuso.
Brian fue señalado como líder que bajaba línea, mientras los concursantes se negaban a hablar y se interrumpían mutuamente. El panel mostró un compacto de los cruces, destacando la generación escandalosa del reality.
El segmento incluyó móvil con Tiago, hijo de la bomba tucumana, desde el estudio.