La nutricionista advierte que comer distraído con el celular aumenta hasta un 30% el consumo calórico porque desconecta a la persona de la cantidad ingerida, según un estudio español.
En consultas, identifican que el picoteo distraído en el trabajo, manejando o con pantallas genera malestares digestivos y falta de control, ya que el teléfono estimula respuestas constantes, peor que la televisión. Recomiendan educación alimentaria conductual enfocada en el "cómo" comer con presencia plena.
Comer solo acelera el trámite sin pausas, mientras que acompañado invita a repetir por imitación, pero ambos casos pierden disfrute si hay distracciones. El cerebro tarda 20-30 minutos en registrar saciedad, por lo que comidas rápidas menores a 15 minutos llevan a sobreconsumo y antojos dulces posteriores.
Posiciones como recostado generan acidez por presión abdominal, y soluciones incluyen soltar cubiertos entre bocados, música en vez de pantallas y percibir sabores para disfrutar la comida como acto placentero.