Pablo Puentes, nacido en 1992 en Girón, Santander, dejó Colombia en diciembre 2024 para trabajar como conductor de ambulancias en Polonia y terminó en las Fuerzas Armadas Ucranianas como sanitario, atraído por oportunidades laborales escasas en casa.
Su esposa Mireia Pineda y casos como John Edward Villarreal, desaparecido en bombardeo, destacan que el dinero motiva: sueldos base de 2 millones de pesos más 7 millones de OTAN. Otros van a Rusia por pagos similares, enfrentándose en batalla.
Carlos Ramírez de ONG La Voz de los que no están atribuye esto a precariedad laboral y reputación de soldados colombianos. El último contacto de Pineda fue 3 enero 2025; muchos terminan desaparecidos, presos o en silencio.