El sobreviviente del atentado de Brescia, Mayo, asiste hace medio siglo a todas las audiencias judiciales por la masacre antifascista del 28 de marzo de 1974 en la plaza de Brescia, donde murieron ocho personas incluyendo su esposa Lidia Botardi, una profesora de 32 años, y más de cien resultaron heridas.
El atentado forma parte de la estrategia de la tensión de grupos de extrema derecha en Italia entre los 60 y 80, con sospechas de vínculos a redes clandestinas como Gladio, ejército secreto OTAN creado en 1956 por servicios secretos italianos y CIA para contrarrestar invasión comunista, con 139 nazcos de armas enterradas y entrenamientos en Alpes.
Agente Giorgio, reclutado a los 19 años en 1966, juró actuar en ocupación, entrenado en disparos, explosivos y vigilancia durante 30 años en secreto. Primer ministro Giulio Andreotti reveló Gladio en 1990, generando clamor contra OTAN y EE.UU. Documentos desclasificados muestran preferencia por regímenes derechistas sobre comunistas.
Armas de nazcos llegaron a neofascistas de Ordine Nuovo, como Marco Toffaloni condenado por Brescia. En juicio actual, exmilitante neofascista confirma vínculos con militares, servicios secretos y mundo atlántico. Centro en Brescia analiza violencia en contexto Guerra Fría para impedir comunismo en gobierno italiano.
Gladio simboliza controversia de Guerra Fría que divide sociedad italiana, con memoria colectiva clave para entender historia.