La localidad de San Antonio de Areco surgió en 1715 con un oratorio instalado por conquistadores españoles en homenaje a San Antonio de Padua para protegerse de incursiones indígenas, que disminuyeron tras su construcción.
La parroquia se edificó después y la fecha de fundación del pueblo es el 23 de octubre de 1730, nombrado así por el santo y el río Areco cercano, destacando su tradición gaucha y campera evocando el espíritu de Don Segundo Sombra de Ricardo Güiraldes.
En la zona vibra la Fiesta del Alfajor con 76 puestos de la región, incluyendo premiados de Suipacha como el de whisky con 10% de alcohol, extra dulce de leche medalla de bronce, y gigantes de 150 gramos con morcilla entera.