En la unidad penal número 9 de La Plata, la jueza Garmendia allanó más de 50 celdas de un pabellón VIP donde presos operaban un negocio ilegal con kiosco, rotisería, peluquería y hasta PlayStation.
Encontraron productos en promoción como tortas o pastafrolas a 9 mil pesos, atados de cigarrillos a 3 mil pesos, pizzas de muzarela baratas, gaseosas de 2 litros a 25 mil pesos, sándwiches de milanesa de pollo a 15 mil y de carne a 16 mil pesos.
Los presos generaban ganancias diarias con ventas internas, ingresando mercadería vía familiares en visitas. El servicio penitenciario bonaerense hacía la vista gorda, permitiendo el comercio entre detenidos.