En el Día Internacional del Trabajador, manifestantes en Los Ángeles, California, reclamaron mejores sueldos, mejoras laborales y denunciaron desigualdades económicas agravadas por la inflación ligada al cierre del Estrecho de Hormuz y el aumento del petróleo.
Los ciudadanos estadounidenses perdieron poder adquisitivo en un estado gobernado por demócratas, opuesto a Donald Trump, lo que muestra el impacto global del conflicto en Medio Oriente sobre la clase trabajadora.
Hubo intercambio de opiniones entre la policía y los manifestantes, que intentaron ingresar a zonas restringidas, lo que elevó la tensión y derivó en intervenciones de agentes para contener la movilización, forcejeos y enfrentamientos con grupos sindicales y colectivos sociales.