Malvina describió 15 años de sufrimiento con angustia, peleas en casa, inseguridad y visitas a lugares equivocados que la empeoraron, impidiéndole concentrarse en estudios.
Una noche sintonizó un programa de la Iglesia Universal, escuchó un testimonio que despertó esperanza perdida; al llegar tuvo paz inmediata y visión para progresar profesionalmente.
Conquistó su escuela de danza, casa, negocio virtual con alumnos internacionales, viajes a EE.UU., título de psicóloga y auto de alta gama, todo participando en reuniones de prosperidad con Dios.