Johnny Durán relata 38 años de maldición iniciada por brujerías de sus abuelos, que destruyeron su familia y lo llevaron a abusos, rencores, vicios, alcohol y tres intentos de suicidio.
Invitado por un amigo, llega a la Iglesia Universal y obedece a Dios, cortando la maldición con un compromiso en el altar que transforma su vida completamente.
El presentador destaca que solo Jesús destruye obras del mal, invitando a tocar el nombre de Jesús este viernes en la Universal para cortar males similares.