El fantasma de Felicitas Guerrero de Alzaga aparece en la iglesia de Santas Felicitas en el barrio de Barracas, sobre la avenida Montes de Oca. La figura, vestida de blanco que algunos describen como un vestido antiguo o una mortaja, deambula, llora y desaparece sin mirar a nadie.
Su historia es conocida: joven, rica y hermosa, murió trágicamente y desde la década del 30 se manifiesta cada 30 de enero en la iglesia que lleva su nombre. No busca venganza ni asusta por placer, solo emite un llanto bajo y constante como si esperara algo que nunca llegó.
Para muchos, representa el fantasma más famoso de Buenos Aires y la prueba de que ciertas tragedias no terminan con la muerte.