Ana Carolina González Espinosa, directora del Instituto de Gobernanza de Recursos Naturales, explicó en una entrevista los principales retos para que los países productores de hidrocarburos del sur global realicen la transición energética, destacando su dependencia de ingresos petroleros y gasíferos en medio de la crisis energética por la guerra en Oriente Medio.
La cumbre en Santa Marta, Colombia, organizada con Países Bajos, incluyó por primera vez perspectivas de productores como Brasil, Guyana y Argentina, junto a gobiernos locales, y enfatizó la necesidad de hojas de ruta específicas vinculadas a la COP30 y COP31 para mayor seguridad energética e independencia.
Espinosa resaltó la desigualdad en América Latina: exportadores reciben rentas extras pero enfrentan subsidios caros, mientras importadores como en Centroamérica sufren precios altos, impulsando renovables como fuente de estabilidad, tal como aceleró la guerra en Ucrania las inversiones en Europa.
La experta subrayó que cada país debe definir su ruta según su matriz energética, con hidroeléctrica fuerte en la región pero contextos distintos, y criticó la tentación de expandir fósiles a corto plazo pese a la inseguridad que generan.