Gladys La Bomba Tucumana profundiza en su infancia traumática, donde su padre, sargento policía, la golpeaba desde los 3 o 4 años con cinturones, hebillas y un látigo santiagueño de cuero trenzado hasta sangrar, siendo la menor de seis hermanos.
Recuerda penitencias arrodillados en maíz por horas con sangre en las rodillas, caminatas descalzas por vías de tren abandonadas y escenas de su madre ensangrentada y desmayada en el baño tras golpizas, lo que la obligó a huir dejando a los niños con él.
El padre murió a los 42 años en 1975 durante un enfrentamiento con guerrilla en Laureles, Tucumán, resguardando cañaverales; recibió honores póstumos con su nombre en un arco, aunque para ella no fue héroe sino verdugo.
La madre regresó una madrugada de frío a las 2 a.m., los bañó, vistió con polerita blanca y pantaloncito bordó, y los llevó en taxi a una habitación alquilada. Hoy sufre demencia senil con derrames cerebrales por los golpes recibidos.
Esto generó cruces con hermanas como Olga, fallecida en COVID, resueltos tras contarlo públicamente por primera vez en este programa; Gladys extraña un padre amoroso, se siente sola en Buenos Aires pero necesita trabajar para vivir.