En el Día del Trabajador, 900 familias de la fábrica Fate organizaron un locro solidario en la puerta de la planta cerrada hace tres meses, compartiendo ollas con la comunidad que lleva tuppers mientras reclaman salarios adeudados y reapertura pese a rentabilidad de la empresa.
La periodista Emma Herrera reportó en vivo desde el lugar: muestran ollas de locro, prueban el plato con chorizo y choclo, venden remeras con diseños de Indio Solari y Diego para juntar fondos, y destacan apoyo vecinal en fiestas patrias y ahora en crisis.
Entrevistaron a Cristian, de carga y descarga con seis años en Fate, y a Jorge Marín, armador de cubiertas con 20 años de antigüedad, quien rechaza indemnización por dignidad laboral, hace Didi y vende remeras para sobrevivir pese a sueldo anterior de 2 millones, con familia de esposa Vero e hijas Lucía (27, profe) y Nazaret (estudiante).
Jorge rompió en llanto contando casi tirar la toalla por hambre y deudas, critica despido nefasto con cartel en puerta, fallos judiciales a favor de huelga legítima y embargo a dueño Madanes Quintanilla (holding multimillonario con parques eólicos), mientras 800-968 arreglaron bajo presión y otros arrepentidos quieren volver ante máquinas energizadas.
Panel cuestiona cierre de empresa rentable que deja divisas, rechaza libre comercio del gobierno, menciona 20 mil empresas cerradas y difícil reinsertarse a los 56 años con problemas de salud, priorizando lucha por laburo sobre alternativas como Uber que no alcanzan 2 millones mensuales.