Lissiene cuenta que llegó a la iglesia con dificultad para caminar como con zapatos desiguales y salió curada tras la Santa Cena, recomendando fe para sanidades.
Ricardo, de Riverón Preto, comparte que tras 20 años viciado en drogas, encendió la TV, oyó al doctor Suárez y se liberó hace 18 años. Ahora dirige una comunidad terapéutica y lidera hombres en la iglesia.