Heriberto Yanquinao, ladrillero de Ingeniero Jacobacci en Río Negro, lleva más de 30 años fabricando ladrillos artesanales de manera tradicional y solitaria.
El proceso comienza con tierra negra, arena y hereda para preparar una masa que se macera, corta en moldes y cocina en horno de leña durante 16 o 17 horas a alta temperatura. Luego, los ladrillos descansan una semana antes de venderse principalmente al público local.
Yanquinao trabaja solo debido a la dureza del oficio, produciendo hornos de 5.000 a 6.000 ladrillos grandes y sólidos, sin ayuda pese a robos previos de herramientas. Solicitó subsidios para equiparse y mantiene el emprendimiento familiar.