El Congreso de Brasil levantó el veto de Lula da Silva y aprobó una ley que impide acumular penas por crímenes similares, beneficiando directamente a Jair Bolsonaro, condenado por intento de golpe de Estado, al reducir su pena de 27 años a 2-4 años.
La medida también aplica a condenados por los ataques a los poderes en Brasilia en 2023 bajo influencia bolsonarista, con penas cayendo de 17-20 años. La votación en la Cámara Alta fue 49 a 24 y en Diputados 318 a 144, debilitando la posición de Lula en el Congreso y su reelección en octubre.
Es el segundo revés para Lula: el Senado rechazó su candidato al Supremo Tribunal Federal, algo no visto en más de 100 años. La familia Bolsonaro celebró como un paso hacia la justicia para los "perseguidos" del 8 de enero.